Miguel Ríos anuncia su última gira

Palabras de despedida 
No es cosa común que un artista se despida de los escenarios. Lo normal es que te despidan. Yo he tenido la suerte de poder elegir el momento justo para decirle adiós a la carretera, y al público que me ha traído hasta aquí, a las puertas de mis 65 años. Llevo casi 50 en este oficio y, milagrosamente, me he mantenido con un nivel aceptable de creatividad y en una forma vocal y física para muchos envidiable.

 Lo que motiva ésta, mi última vuelta al ruedo iberoamericano, es la celebración y el agradecimiento. Celebro con alegría el disponer de la energía suficiente para poder cantar con dignidad la música que ha movido mi vida y el planeta en los últimos tiempos, el rock. Quiero con esta gira agradecer en persona, a la gente que me ha apoyado, dándome su aliento y su cariño, con las canciones que han jalonado nuestras vidas.


Será una despedida alegre y participativa con muchos compañeros entrando y saliendo. He tenido la suerte de hacer amigos por el camino. Pero también quiero que entiendan que es una despedida lógica. Verán, tengo planeado hacer una larga gira con "Memorias de la carretera"; al menos con tres tipos diferentes de conciertos: eléctrico, acústico y Big Band tanto aquí como en América latina, para tocar lo más extenso de mi repertorio con diferentes sonoridades. Esto nos va a llevar 2 años, más o menos. Así que cuando quisiera empezar otra nueva gira sería demasiado tarde, porque, pegar saltos con más de 70 tacos puede ser tan cachondo para algunos como irreal para mí.

 
Además, y para terminar esta breve presentación, os cuento una historia muchas veces repetida que avala emocionalmente mi decisión: Un día, hace muchos años, lleve a mi madre al teatro en Granada a ver a uno de sus ídolos, el mítico Antonio Machín, por entonces, rescatado del olvido por ese fervor de solidaridad que le da el público y la crítica por los artistas de avanzada edad. Cuando volvíamos a casa con mi madre colgada de mi brazo, sentí su mano como una garra y su voz en el oído que me decía, "niño tu no vayas a hacerte viejo en un escenario. No hay cosa más fea". 

 
Al final de mi carretera siempre habrá una ciudad y una sociedad civil, que quiera reclamarme para que cante en conciertos solidarios, en actos para los más desfavorecidos, para los sin voz. Y a eso me dedicaré en el futuro, a cantar para los demás y devolverle a la sociedad parte de lo que me ha dado. Así, de paso, mataré el gusanillo.


Muchas gracias por venir.

Miguel Ríos.