EL PAÍS-ANDALUCÍA-18/07/2009 (LUIS GARCÍA MONTERO)
Ni todas las despedidas son tristes, ni todas las comparaciones son odiosas. Después de más de 40 años de cantar, grabar discos, devorar carreteras y llenar de vida los escenarios, Miguel Ríos ha iniciado este mes de julio la gira de su despedida. Va a ser una gira larga, un itinerario que se abrazará durante dos años con el público de muchos pueblos y ciudades, hasta llegar a Granada, el lugar del que salió en los años sesenta, con su maleta de cartón y sus primeras ilusiones, dispuesto a comerse el mundo. Como quedan tantas citas por delante, todavía no es dolorosa la despedida. Más que un adiós, se trata de un síntoma de la honradez íntima con la que Miguel ha vivido. Niño, tú no vayas a hacerte viejo en el escenario, le dijo su madre un día. Y Miguel nos dice ahora que no piensa hacerse viejo en un escenario, que conoce su género, su mundo, su verdad, y tiene meditada su despedida.
