¡Bienvenidos!


El ideal. es.| 31.08.09 - ROCÍO MOLINA | ALMERÍA

 

La voz más rockera que sedujo a un país entero durante la 'época de la movida', dio ayer su despedida a la ciudad de Almería en su último día de Feria. Era la actuación estrella y esperada, porque una figura de la historia de la música de España daba su adiós de manera especial en un concierto sin precedentes.


Por ello pocos quisieron perderse la actuación de un hombre que se maneja en el escenario como 'pez en el agua' y sigue manteniendo unos ritmos y movimientos que no denotan el paso del tiempo.


Pero sí, el que fuera en su día el rey de los ochenta ha decidido colgar las botas y finalizar una carrera que comenzó desde muy joven en su tierra natal, Granada, para dedicarse a otras inquietudes, pues como él siempre afirma, «no hay edad determinada para aprender».
Con media hora de retraso comenzó el concierto en el Auditorio Municipal Maestro Padilla, ante un público que iba posicionándose para ver a su ídolo en el escenario y contar con espacio y comodidades. Sabían que con Miguel Ríos, les tocaba seguro bailar y por ello lo mejor era asegurarse desde un principio de un buen puesto mientras esperaban impacientes a que las luces del escenario se encendiesen.


Y como ya se sabe que 'lo bueno se hace esperar', el mítico rockero se hizo rogar un poco, pero «la espera ha merecido la pena absolutamente», confirmó de manera rotunda, Ernesto Alcázar, un ferviente admirador del cantante y de su música.
Temas míticos que se han convertido como él, en parte de la historia de nuestro país, y así de una manera efusiva, saludaba a los congregados con su ya conocidísimo 'Bienvenidos'. Una manera calurosa de empezar un concierto.


A este tema le siguieron otros legendarios como 'Lucía' o 'A Pleno pulmón' que hicieron recordar a más de uno épocas pasadas, en las que el rock se alzaba por encima de las voces dirigentes de un país que no conocía bien esta tipología.
«Ha marcado muchos aspectos de mi vida, tiene música para todos los gustos, desde baladas sentidas hasta un rock pionero en este país», afirmó Alberto Sánchez, venido desde Madrid, para despedir en directo a su artista favorito.


Y aunque son muchos años en el escenario, Miguel Ríos, se maneja de manera familiar y agradable, en cada gesto que tiene haciendo sentir a los asistentes como si estuvieran de reunión con un amigo más.


Esta gira que se inició en el pasado mes de julio, pretende ser larga, para que esta despedida sea menos difícil para sus muchos seguidores y para él, que aunque considera que es su momento, no puede en el fondo vivir sin los escenarios ni ellos sin él.
Ésta comenzó en la abulense Sierra de Gredos, en concreto en la finca 'Mesegosillo' situada a menos de 500 metros del casco urbano de Hoyos del Espino. Fue todo un éxito por la puesta en escena y por la asistencia de sus fieles seguidores.


Precisamente ahora en Almería, ha vuelto a repetir su éxito y a rememorar las viejas glorias que ha vivido en esta provincia, concretamente en 2005, cuando tuvo que actuar junto con David Bisbal y Manolo Escobar en la ceremonia de clausura de los Juegos Mediterráneos.
Siente cariño por esta tierra, y ella por él, al ser un paisano cercano que siempre ha encontrado encanto en describir en sus melodías paisajes andaluces.
El Himno de la Alegría, que para el cantante no es sólo un himno, sino el sentido de la música y de lo que ésta nos hace sentir: alegría en estado puro.
Precisamente y llegando al final de un concierto aclamado, la traca que ponía también fin a la Feria de Almería 2009, llenaba el cielo de colores y luces que brillaban por encima del escenario, e iluminaban la figura del cantante en plena actuación.
«Voy a tener que agradecer al Ayuntamiento de Almería la despedida que me está dando, con fuegos artificiales», contestó de manera simpática Miguel Ríos ante la oportuna coincidencia que dio un mejor sabor a la inminente despedida.


Pero ésta no pretendía ser una despedida triste, ni mucho menos, y entonando temas suyos y míticos, junto con los nuevos que componen la gira y muchos versionados de Rosendo entre otros, el rey del rock daba por terminada su actuación en la capital andaluza.
Los nostálgicos abandonaban el Auditorio con una mezcla entre tristeza y alegría por haber visto el concierto, pero también por ser el último que daba en la capital. Otros no se resignaban e incluso llegaban a afirmar que continuarían siguiendo su Gira porque «es todo un espectáculo verle».


Y de esta forma, el que fuera el rey de los ochenta, decía adiós a la provincia andaluza, porque es su momento y no quiere «hacerse viejo» en los escenarios. Le dan demasiado respeto y es mejor una «retirada a tiempo».
Tal vez tenga razón o tal vez sea ahora tiempo para emprender nuevos retos, pero desde luego que el de músico, cantante y compositor lo ha consagrado con creces.