Miguel Ríos dice adiós en Granada con un último disco

EL PAÍS / FERNANDO VALVERDE / 11.06.10

 

Miguel_Rios_elpais.jpgDespués de 50 años sobre los escenarios, el roquero granadino Miguel Ríos ha decidido poner punto y final a una carrera que lo ha convertido en una leyenda del rock español. Así quiere ser recordado, lleno de vitalismo, con un carácter que contagia la alegría y que es capaz de hacer saltar a miles de seguidores. De esa forma va a cerrar su trayectoria el emblema del rock español, con una pequeña gira que se llamará Bye Bye Ríos Rock hasta el final.

La primera cita tendrá lugar el 17 de septiembre en Granada, en un concierto en el que contará con la compañía de muchos amigos sobre el escenario. La actuación se convertirá en el último disco de Ríos, el álbum 30, que distribuirá EL PAÍS. A la actuación en su Granada le seguirán Barcelona (4 de noviembre) y Madrid (6 de noviembre).

 

"El hecho de escoger despedirme de un oficio del que dice la leyenda que no se va nadie ni con agua hirviendo sé que es chocante. No voy a explicar todas las razones por las que me apetece dejarlo, aunque mi madre tiene algo de culpa, ya que advirtió de que no debía hacerme viejo en un escenario", aclaró.

 

Ahora, el futuro del roquero pasa por la literatura y la solidaridad. "He pensado poner en marcha una fundación y escribir una autobiografía, esos son mis próximos proyectos", explicó. "No quiero convertirme en un rolling stone", añadió. Es la última vuelta al ruedo de Mike, que tenía que esconderse en los años sesenta cuando llegaba a su barrio -para que no se rieran de él los vecinos, que no entendían nada de inglés y bromeaban con su nombre- y el final de una carrera musical que ha influido a varias generaciones de roqueros. Ese final imposible solo podía haberlo elegido él. Ni el público ni la enfermedad han podido echarlo de los escenarios. A sus 66 años seguirá en las autopistas y en las aventuras que más le apasionen. Pero ya lejos del mundo del rock y de su adrenalina. "Hay pocas personas que puedan elegir su principio y su final. Tengo una ambición muy controlable y he sabido que un paso de tuerca a esa ambición podía arruinar mi fama. Quiero vivir de civil, no desde la atalaya en la que estoy ahora". Eso será más complicado. Aunque se echen a un lado, los viejos y grandes roqueros nunca mueren.