Miguel Ríos no quiere ser un Rolling

DIARIO IDEAL / ÁNGELES PEÑALVER / 11.06.10


foto miguel ayuntamiento.jpgEl rey del rock español se despide de los escenarios el 17 de septiembre, en su Granada, a los 66 años

 

Miguel Ríos, el rockero por antonomasia de España, triunfó sin complejos poniendo letra en 1969 al 'Himno a la alegría', una adaptación del último movimiento de 'La Novena', de Beethoven. Con aquel experimento vendió siete millones de discos en todo el mundo y tomó conciencia de que podía cantar, escribir, utilizar la imaginación y construir algo sólido como un disco. Y se forjó su propia leyenda. Él -con 66 años recién cumplidos- se siente casi igual de alegre, donoso, pleno y gallardo que cuando empezó en los escenarios; así que prefiere desaparecer ahora de ellos para no convertirse en un canto demasiado rodado.

En realidad, el granadino de Cartuja lleva dos años despidiéndose de su público, que los aplausos son adictivos, como él mismo confesó ayer en el Salón de Plenos del Ayuntamiento de Granada, donde recibió el respaldo de muchos medios de comunicación y representantes de la ciudad. Pero el punto y final, el que presuntamente será de verdad, se producirá el viernes 17 de septiembre en el Palacio de Deportes de Granada con el concierto 'Bye Bye Ríos. Rock Hasta El Final'.

 

En esa velada, en la que quiere «ofrecer algo nuevo», compartirá tablas con «7 ú 8 compañeros», de los que adelantó los nombres de Amaral y Carlos Tarque. Con los maños hará 'Al sur de Granada' y con el cantante de M Clan, 'Santa Lucía'. Y que Dios pille confesados a los asistentes, porque advierte que está «guardando adrenalina» para la cita, cuyas entradas están a la venta en El Corte Inglés y Ticketmaster.

 

El 24 de octubre, el cedé

 

Esa noche también se grabará 'Live in Granada', que se venderá a partir del 24 de octubre en formato cedé junto con un diario impreso de tirada nacional. Así se pone el broche oficial de una carrera discográfica de 29 elepés y unos 9 ep's, discos de tres temas que editó con mucha frecuencia entre 1962 y 1965. «He hecho unas 500 canciones en casi 50 años», calculó el artista. Y anunció que su paradigma existencial ha sido y es: «Que alguien entre en un concierto, pague la entrada y salga más satisfecho aún de lo que esperaba».

 

Justo lo que intentará en su paso por Barcelona, el 4 de noviembre en el Sant Jordi Club, y por Madrid, en el Palacio de Deportes de la Comunidad, el 6 de noviembre. Las dos ciudades cierran el trío de escenarios escogidos por Miguel Ríos para jubilarse de un oficio «donde no se va nadie ni con agua hirviendo». Luego, a hacer las Américas.

 

A su regreso a España promete escribir su biografía el autor de 'Vuelvo a Granada' (1968), «una canción muy emocional pero muy rudimentaria», dijo echando la vista atrás. El cantante comenzó en 1974 una etapa comprometida con 'Memorias de un ser humano', al que siguieron 'La huerta atómica' (1976), con reivindicaciones ecologistas, y 'Al-Andalus' (1977), fusión entre el rock y el sonido andaluz; y ahora asegura que, una vez se quite el uniforme rockero, tratará de crear la fundación Solidarirrock.

 

«Quiero que en ella la gente haga cosas y devolver así a la sociedad parte de lo que me ha dado, porque la gente me ha permitido vivir una vida maravillosa por encima de mis expectativas», explicó, además de adelantar que se implicará en una campaña de Memoria Histórica. Apuntó Miguel Ríos a la dignidad como motivo de su 'apagón musical': «Ni estoy muy malito ni el público me ha retirado. Y podré dar el último canto de cisne con alegría».

«No quiero bótox para el cuerpo ni para el alma. No quiero ser un Rolling Stone», bromeó. No ahora, que ya han debido quedar atrás aquellos días cuando en 1972 fue detenido por fumar y poseer marihuana y tras pasar veintisiete días en la cárcel de Carabanchel se le puso en libertad sin cargos.

 

Un mal rato se debió llevar entonces la madre del artista, la culpable, quizás, de que pare ahora, casi prematuramente, aunque él tenga la sensación de haber culminado su particular 'Ruta 66'. «Ella me cogió del brazo muy fuerte, después de asistir a un concierto de un Antonio Machín crepuscular en el teatro Isabel la Católica, y me dijo: 'Niño, no te vayas a hacer viejo encima de un escenario que no hay cosa más fea'», rememoró antes de confesarse admirador de Ray Charles, Van Morrison, Bruce Springsteen, Elvis Presley o Enrique Morente, entre otros. «No soy mitómano, pero sí estoy muy agradecido a todos los que me han enseñado algo, porque antes no había 'Operación Triunfo', afortunadamente», comentó el autor de 'Corazones rotos', un tema que pasó desapercibido pese a ser uno de sus predilectos.

 

«Amigo de todas las ideologías, buenas o malas, pero suyas». Así lo definió Sebastián Pérez, concejal de Presidencia de Ayuntamiento, que se confesó fan del cantante, por mucho que Ríos se haya declarado siempre de izquierdas. «Esto se trata de emocionar», apuntaló el músico.